Cancún, Quintana Roo.— El bloqueo realizado en uno de los accesos a la Zona Hotelera de Cancún abrió una nueva polémica alrededor de Eliezer Solís Arjona, señalado públicamente por su expareja por presuntos hechos de violencia familiar, luego de que menores de edad fueran llevados e involucrados en la protesta utilizada para cerrar la circulación.
La presencia de niñas y niños se convirtió en el punto más delicado de la movilización. En las imágenes difundidas se les observa en medio del bloqueo, rodeados por adultos, vehículos detenidos, reclamos y un ambiente de confrontación provocado por un conflicto completamente ajeno a ellos.
El hecho ha generado cuestionamientos sobre la decisión de involucrar menores en una medida de presión destinada a impedir el tránsito y exigir una respuesta favorable de las autoridades para Solís Arjona.
En el material difundido, algunos de los niños aparecen expuestos a la tensión generada durante la protesta. Su sola presencia en una acción de este tipo resulta especialmente grave, al tratarse de menores colocados en medio de un conflicto legal y familiar protagonizado por adultos.

La protesta fue respaldada también por la abogada Ariadne Song Anguas, quien acompaña jurídicamente a Solís Arjona y cuya participación ha sido cuestionada por otros colectivos debido a los señalamientos de violencia que pesan públicamente sobre su representado.
Solís Arjona ha sido acusado por su expareja, Fátima Aldana Gil, de presuntos hechos de violencia familiar y amenazas. Él ha rechazado esas acusaciones. Sin embargo, mientras el caso continúa siendo materia de investigación y disputa legal, las acciones realizadas en su respaldo ya trasladaron el conflicto fuera de los tribunales y directamente a las calles de Cancún.
La utilización de una vialidad como mecanismo de presión ya provocó afectaciones a trabajadores, automovilistas y habitantes que no tienen relación alguna con el caso. Pero la presencia de menores llevó el episodio a otro nivel, al exponerlos dentro de una protesta organizada para impedir el paso y endurecer la presión sobre las autoridades.
El cuestionamiento ya no se limita, por tanto, al derecho de manifestarse. La discusión ahora se centra en quién decidió colocar a niñas y niños dentro de una acción de bloqueo y por qué se permitió que quedaran expuestos a una confrontación de adultos para respaldar la causa de un hombre señalado por violencia.
La participación de menores en este tipo de movilizaciones también coloca bajo escrutinio a quienes organizaron y respaldaron el cierre, incluida la representación legal de Solís Arjona, particularmente porque se trata de un conflicto en el que precisamente están involucrados derechos de una mujer y de una menor.
El bloqueo dejó así una imagen difícil de ignorar: un hombre señalado por violencia, una vialidad cerrada para presionar por su caso y niños colocados en medio de una protesta que nunca debió involucrarlos.